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Ansiedad y autocontrol: una disputa en nuestra alimentación

Nueve de cada diez pacientes sufren de ansiedad, hay que tener en cuenta que el equilibrio entre estas dos palabras se logra con un trabajo intenso. Nada es de inmediato

La ansiedad y el autocontrol, la dupla de términos que en muchas ocasiones resuena entre las personas que día a día buscan mejorar la calidad de vida a través del reordenamiento de sus comidas diarias. Es por eso que aquí vamos a brindar información para poder lograrlo.

Una de las primeras cosas para poder manejar la ansiedad es olvidarse de la palabras prohibirse y restringirse. Lo mejor es tener que manejarnos con frecuencias y no limitarnos al punto de dejar de comer algo de forma contundente.

Prohibir alimentos

Lo único que genera es que empieces a comer otras cosas que no te gustan o que no querés comer y en gran cantidad, por no comer eso que consideras “malo” consciente o inconscientemente.  

Saltear comidas o ingerir las mismas con pocos nutrientes

Tus comidas siempre son “light”, bajas en calorías, o no poseen los nutrientes que tu cuerpo necesita, por lo que también provoca que tengas ansiedad de cosas dulces o calóricas. Lo cierto es que es la forma que tiene tu cuerpo de manifestar que precisa de más nutrientes.

Es fundamental nutrir bien el cuerpo, darle alimentos buenos y en las cantidades que se necesitan, de esta forma y sin pasar hambre, con el tiempo también vas a desear menos alimentos calóricos y muy procesados, y vas a poder ingerirlos moderadamente y también disfrutarlos sin culpa.

Ansiedad y autocontrol

¿Sos de “calmar” tu ansiedad con comida? Está comprobado, aunque suene fuerte, muchas veces la comida se utiliza como una especie de “droga”. Después de un día estresante comer algo rico nos “relaja”, “me siento feliz”.

¿Qué pasa? Quizás esa felicidad o ese momento placentero dura el tiempo que comemos eso que “tanto queremos” pero luego seguramente llegan los sentimientos negativos: culpa, vergüenza. Lugar para que te preguntes: “¿por qué comí?”, “ahora tire a la basura todo el sacrificio que vengo haciendo”.

Esto genera que caigamos en el círculo vicioso de la dieta porque me siento culpable, la misma suele apuntar a ser restrictiva acumulando nuevamente ansiedad y logrando que vuelva a comer por emociones y no por mera necesidad real de hambre.

El autocontrol apunta a que realmente tomes tus propias decisiones alimenticias, si comes algo es porque sinceramente así lo deseabas. Es recomendable canalizar esa ansiedad con actividades, cosas o momentos que logren nuestro bienestar y no con comida.

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