Con apenas 22 años, Victoria Costa le puso punto final a su carrera como futbolista profesional. Lo hizo con la camiseta de su amado River Plate y prefirió dar un paso al costado para preservar un físico castigado por las lesiones. En su corta pero exitosa carrera, jugó a la pelota en Estados Unidos, España y llegó a las selecciones juveniles de Argentina.

Vicky vivió en Argentina hasta los 10 años, luego su familia se mudó a Panamá y unos meses más tarde comenzó a construir su historia en Florida, Estados Unidos. Cuando la Academia de Nick Bolletieri la captó en un campamento y le otorgó una beca. 

En ese trayecto en Norteamérica, sufrió dos lesiones en la rodilla derecha, que le valieron sendas cirugías. Sin embargo, se recuperó y en 2019 se fue a jugar al Rayo Vallecano. Su talento era innato, pisaba la redonda desde los cuatro años y hacía diferencia entre sus colegas.

Pronto, fue llamada a jugar el Sudamericano Sub-20 que se jugó en territorio nacional. Era el momento de renacer. El destino le jugó otra mala pasada, se lesionó gravemente otra vez en el debut y quedó al margen.

Vicky, junto a su madre, Laura Pierabella.

Las últimas tres temporadas se quedó en River Plate, aunque no con la continuidad que esperaba. Perseguida por las lesiones, Costa quiso preservar su integridad física y se despidió en el encuentro de la fecha 13 del campeonato, que las Millonarias le ganaron a Defensores de Belgrano.

River es mi casa, el club más grande de la Argentina y me acunó los últimos tres años de mi carrera. No tengo más que palabras de agradecimiento. Siempre tuve en claro que cuando decidiera terminar, iba a ser acá”, aseguró al aire de Radio Casilda. El día de su último encuentro recibió todo tipo de muestras de cario y no pudo evitar romper en llanto.

Más allá de la importancia del deporte en su vida, esto continúa. Y Vicky ya tiene en claro que seguirá ligada de alguna manera a la redonda. Actualmente se encuentra estudiando periodismo deportivo y gestión deportiva.

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