El personal de salud local entiende como pocos lo que es estar expuesto a posibles contagios. Ahora que Casilda fue declarada zona de transmisión comunitaria, los cuidados se extreman y los enfermeros que atienden en distintos centros de salud, no ocultan su temor. Jorge Chicco, representante de sus pares en el Consejo Asesor del Hospital San Carlos, comentó como viven esta momento particular.

El entrevistado prestó su voz para Radio Casilda y habló sin tapujos. "El personal tiene el mismo miedo que tiene cualquier persona. Incluso un poco más, porque convivimos el día a día con el riesgo. Por más que no lo expresemos, es así", remarcó. Además enfatizó que vienen prestando labores con una reducción de compañeros que llegó hasta el 50%. Debido a que muchos han tenido que aislarse de forma preventiva.

Por el momento, el Ministerio de Salud de la Provincia no autorizó reemplazos para las bajas temporales y los enfermeros dividen su tiempo y esfuerzo entre los centro locales, incluido el Maiztegüi y el de barrio Alberdi. "Hay días en los que preferiría estar en mi casa cumpliendo la cuarentena. Pero sé que hay miles de personas que dependen de nuestro servicio", admitió Chicco. En referencia a esa última expresión, dijo sentir un poco de impotencia al notar que no siempre se respetan las medidas básicas sanitarias en la vía pública. 

Para tratar a los pacientes confirmados de Covid-19, el personal sigue un estricto procedimiento en la sala de aislamiento. El infectado nunca puede quitarse el barbijo, mientras que quienes lo asisten lo hacen con mameluco, mascarilla, gafas, guantes, botas y el N95 sobre su rostros. Chicco entiende que cada vez que suena el celular se transforma en una odisea. El temor existe en la previa, pero luego el profesional le gana al temeroso.