Luego del revuelo que se desató por la detención de 17 personas vinculadas al centro terapéutico 'La Razón de Vivir', entre ellos Marcelo 'Teto' Medina, hubo voces de la ciudad que se alzaron a favor y en contra. Testimonios que tratan de llevar un poco de claridad acerca del funcionamiento que tenía este sitio sobre el que pesan graves acusaciones.

Germán Hess, de Palabra Mayor, fue uno de los primeros en expresarse públicamente. Dado que su institución había recibido el pasado mes de noviembre a Medina y Néstor Zalaya, director de la organización acusada. De hecho, brindaron charlas sobre prevención de adicciones en diferentes puntos de la ciudad y hasta fueron recibidos por el intendente, Andrés Golosetti.

"Cuando convocamos a Teto Medina para que venga a dar la charla sobre prevención de adicciones lo hicimos desde su conocimiento como personaje público", argumentó Hess. Quien aseguró que conocía el lugar porque su hijo se encuentra internado allí hace diez meses.

Por otra parte, remarcó: "No estábamos de acuerdo con algunas cuestiones que veíamos dentro de la comunidad terapéutica. Aunque nos decían que era parte del tratamiento. No teníamos donde alojar a nuestro hijo". Y añadió que nunca vieron malos tratos, pero que la alimentación básica se basaba en arroz y fideos.

"Me hago cargo de haberlo traído, pero no es mi responsabilidad. Fuimos engañados. Vamos a presentar una nota para poner a disposición Palabra Mayor para contener a los chicos que viajaron desde Casilda", resumió.

Según contó Hess, el costo de internación mensual oscilaba entre los 25 mil y 35 pesos. Los fines de semana se permitían las visitas de los familiares y los jóvenes realizaban tareas bajo condiciones que describió como "precarias". Aun así, la excusa era que los chicos tenían que valorar lo que habían perdido en sus hogares.

Por otra parte, Claudia Almirón, madre de uno de los jóvenes internados en 'La Razón de Vivir', tuvo una mirada diferente. "No sé porque motivo la justicia actuó de esta manera, pero estoy segura que los chicos están teniendo una nueva vida. Como madre tengo que apoyar a esta comunidad porque veo la cantidad de jóvenes que se rehabilitan", manifestó. En ese sentido dijo estar muy agradecida y contó el espacio es pago porque "el Estado no está presente".

"Si tuviera un hijo o un familiar que no va con mi lógica o mi forma de ser, lo hubiese retirado. Nadie nos obliga a nada", continúo la madre. Y agregó que de manera semanal tenían un zoom con los supuestos profesionales y motivadores de la comunidad, quienes les hablaban acerca del manejo que debía tener la familia luego del alta.

Claudio reveló que su hijo pasó anteriormente por otras instituciones y nunca había notado ningún cambio. De hecho, tenía malas experiencias porque se lo trataba con psicofármacos.

Más adelante, reveló: "Viven en un espacio adecuado, en una pieza con dos camas cuchetas. En mi casa mi hijo tenía una habitación propia y nunca la valoró. Porque estaba enfermo. Tal vez pasaba un poco frío, pero yo de chica también pasé frío. Hay que darle el valor que corresponde".

Finalmente, dejó en claro que hay otras cuestiones de las cuales no puede dar fe. Como por ejemplo la habilitación del lugar y los títulos que los supuestos profesionales. Sin embargo, destacó que el tratamiento de su hijo estaba dando resultados.

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