El término vehículo aéreo no tripulado (VANT) se hizo popular durante los años 90. Aunque no fue hasta hace algún tiempo que estalló su fiebre mediante la comercialización de drones. Actualmente este tipo de artefactos pueden verse surcando por los cielos con demasiada libertad. Sin embargo, ¿hasta dónde llega esa autonomía?

La ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) actualizó recientemente su reglamento e incluyó dentro del mismo, normas destinadas a regular a pilotos y naves de este tipo. “Toda persona que maneje un dron debe poseer un examen psicofísico, aeronáutico y licencia de aeronave no tripulada. Además, el vehículo tiene que estar registrado, mediante un certificado y contar con seguro contra terceros”, detalló Nicolás Bertolotto, responsable del Aeroclub Casilda.

Nicolás Bertolotto, Aeroclub Casilda.
Nicolás Bertolotto, Aeroclub Casilda.

En cuanto a la distancia mínima que debe tener un dron respecto del suelo en zona urbana, la misma se calcula sobre los requerimientos que se establecen para los aviones. “En nuestra ciudad se debe volar a 450 metros de altura. Para un vehículo no tripulado ese valor sería la mitad”, agregó Bertolotto.

Más allá de su proliferación, la aduana argentina tiene la obligación de retener cualquier VANT que venga desde el extranjero hasta que el piloto y el elemento tengan la documentación necesario. Igualmente, el mayor problema radica en que son fáciles de conseguir en jugueterías u otros comercios locales.

En el Aeroclub Casilda ya hicieron un pedido ante ANAC para dictar cursos de pilotaje de drones, aunque no comenzarían hasta el próximo mes de abril.