El edil Germán Zarantonello, quien ya había tenido participación activa para garantizar el control de los caminos rurales, ahora le envió una nota al Ejecutivo local para sugerirle modificar la estrategia de la circulación en ejido urbano. La misma fue acompañada por la firma de otro concejal, Pedro Sanitá.

"Los retenes han sido altamente efectivos, independientemente de alguna situación que pudo haber sucedido. Pero también acontecieron faltas de responsabilidad social", recordó el hombre del oficialismo al aire de Radio Casilda. A su modo de ver las cosas el problema ya no viene de afuera sino que está instalado en la ciudad.

Su propuesta es clara y concisa. Quitar a la personas que actualmente trabajan día y noche en los lugares de acceso a Casilda y conformar con ellos un 'Grupo de Inspección de Emergencia'. ¿Qué sería eso? Un nuevo cuerpo a cargo de la Secretaría de Gobierno, la Dirección de Tránsito y el Departamento de Inspección General. Guiado por la Subsecretaría de Salud para monitorear a aquellas personas que deben cumplir con aislamientos estrictos.

Además, se buscaría asegurar el cumplimiento de los protocolos en las calles con patrullajes y operativos sorpresivos en caminos rurales y, tal vez, en los ingresos. Para Zarantonello, debería implementarse a la brevedad, aunque admitió que sólo es una sugerencia. "Hay que adaptar la cuestión a los tiempos que corren. Recordemos que ya no tienen sentido los retenes en el lugar que se encuentran hoy", insistió el concejal.

Por otra parte, dejó entrever que desde el cuerpo deliberante que tiene la ciudad, también se está trabajando en "una instancia superior" para el control de los bares. Sin embargo aclaró que ese proyecto corresponde al concejal Viru Yualé.