La crisis económica viene pegando duro en el bolsillo de los argentinos y en la región no dejan de sentirse los terremotos. La reducción de la jornada laboral en la empresa Gherardi fue uno de los últimos cimbronazos para seguir alertando que algo no está bien. Según los cálculos de la UOM, solamente en Casilda hay 300 familias que ya se vieron afectadas por el descarrilamiento de la economía.

"Presentamos un proyecto en el Concejo solicitando la emergencia laboral y social, aunque somos consciente de que el municipio no puede mover demasiado el termómetro. Apostamos a que por los menos se logre una prórroga en el pago de impuestos provinciales", dijo Juan Storlini, de la UOM Casilda, en micrófonos de Radio Casilda. El gremialista reveló que hay fábricas que se encuentran tan detenidas en su actividad que le hacen realizar mantenimiento en los galpones o cortar los yuyos a sus empleados.

Juan Storlini, UOM Casilda.
Juan Storlini, UOM Casilda.

Si a Casilda se le suman las restantes localidades del Departamento Caseros, el número de trabajadores en riesgo de perder su empleado se ubica por encima de los 500. Ya se de una u otra manera, están enfrentando reducción de jornadas, procedimiento preventivos de crisis, despidos encubiertos y adelantos de vacaciones.

"La prioridad del trabajador pasó a ser mantener su puesto, ya ni siquiera se preocupa por pelear por su salario", expresó Storlini. En ese sentido dejó entrever que los metalúrgicos ya perdieron, solamente en este 2018, 25 puntos de su poder adquisitivo. En diciembre debe hacerse una nueva revisión de los haberes, aunque no se espera un gran incremento.