Una pelea diaria, bolsillos exhaustos y realidades complicadas, en ese marco, muchos comerciantes deben tomar decisiones que nunca se imaginaron. Así pasó con Belén y Analía, propietarias de una casa de comidas de Arequito que bancó las balas, hasta que la crisis le ganó.

Bajo la puerta del local de calle Rivadavía, yacía la factura que la Empresa Provincial de la Energía, destinó para dicho domicilio, en ella una deuda de $28.440,77, decidió por el emprendimiento familiar: desde el domingo, lo cierran. "Lamentablemente el sueño de toda la familia se derrumbó", confió entre llantos Analía.

"La factura de la luz es exorbitante, pero bueno, es el país que tenemos" manifestó a Radio Casilda Analía. "Cumpliamos cinco meses de haber abierto, veníamos pedaleando bastante bien, pero cuando vimos esta boleta decidimos que no se pueda seguir con el negocio abierto", concluyó. 

La casa de comidas, según el testimonio de una de sus dueñas cuenta con dos heladeras y un frezzer, por lo que la suma que llegó a dicho domicilio y que ahora es una deuda para con la Empresa Provincial, fue una sorpresa para la firma familiar que ni siquiera llegó a cumplir un semestre de vida.

La palabra de Analía, madre de la propietaria