La puesta en circulación de nuevas monedas y billetes hace que los tramposos estén a la orden del día. Está claro que no quieren perder el tiempo y ya hay casos de comercios de la ciudad que tuvieron que lidiar con papeles truchos. El pasado martes, un sujeto extraño estuvo recorriendo locales con la mala intención de hacer compras con dinero falsificado.

Cerca de las 20.30, un hombre de unos 50 años y 1,70 de altura, ingresó a una dietética con algo de apuro. Tomó un par de productos y se acercó a la caja para abonar con mil pesos. La dueña del comercio le pasó un fibrón especial al billete y compró no era verdadero, puesto que tomó una tonalidad oscura. Lo mismo ocurrió con un segundo papel que sacó de su bolsillo.

"Estaba como apurado y me recriminaba que le iba a romper la plata solamente por revisarla", contó Claudia, la propietaria de la dietética. Al advertir la situación, el estafador dijo que había extraído el dinero hace instantes en un cajero de la ciudad. A lo que la víctima le sugirió dar aviso a la policía, aunque inmediatamente se retiró.

"Parecía que se manejaba de forma normal con el dinero. Le quise sacar una foto al auto en el cual se manejaba y no tuve tiempo", amplió su testimonio la comerciante. Más tarde, a dar a conocer su situación, tomó conocimiento de otros hechos similares ocurridos en la misma jornada.