El fallo leído por la jueza Marcela Canavesio dictaminó que el único sentenciado por la explosión del edificio de Salta 2141, en agosto de 2013, fue el gasista Carlos García. El resto de las once personas que estaban sentadas en el banquillos de los acusados, resultaron absueltas. La familia Gianángelo, única querellante de la causa, expresó su repudio a una decisión que encontraron totalmente falta de coherencia.

Quien tomó la palabra en otro día triste para el núcleo familiar de la joven Débora, fallecida aquel 6 de agosto, fue su hermano Adrián. "Acá no hay justicia, es un remanente más de lo que está pasando en la provincia de Santa Fe. Han vuelto a matar a mi hermanita", sentenció en los micrófonos de Radio Casilda. Además se refirió a la sentencia como "vergonzosa" y apuntó a los magistrados como "corruptos".

Si bien alguna esperanza de encontrar justicia debido al trabajo de la fiscalía, desde que Canavasio tomó la palabra rondaba en el ambiente un sentimiento de decepción. Apenas cuatro años recibió el gasista, el último eslabón de una cadena que se supone tuvo otras actores que por acción u omisión colaboraron para que el edificio se derrumbara por completo mientras era habitado. "Estamos como en el 2013, todo el mundo hace lo que quiere. Y ahora tienen el antecedente de saber que si matan gente, no van presos", ironizó Gianángelo.

En medio el revés, la familia oriunda de Arteaga aseguró que apelarán la sentencia y esperan encontrar jueces que se pongan del lado de las víctimas en la siguiente instancia. 

Escuchá el testimonio del hermano de Débora Gianángelo