Casi como una metáfora del año, Alumni culminó su participación de local en el certamen de la A2  de la Rosarina de Básquet. Es que empezó con el pie izquierdo, casi para el cachetazo, y terminó ganando y con una imagen positiva. Javier Bulfoni tuvo mucho que ver para que se dé ese desenlace.

Sportsmen Unidos es un elenco con algunos hombres de jerarquía, mucha chapa en el medio, y participación en la Liga Provincial. Topino, Tripelli, por citar algunos casos, son tipos que imponen respeto y en un comienzo, generaron una superioridad que pareció definitiva. 

El combinado de Nico Botti no se hallaba y perdía por paliza hasta que Bulfoni se hizo cargo. Desde su tono monocorde y un liderazgo de perfil bajo, dio un par mensajes. Luego, hizo lo que mejor sabe. Jugó como los dioses. Un mini-show completo de tiros certeros, rebotes y robos puso al Alazán en partido y lo dejó uno abajo hacia el entretiempo. No hace falta levantar los brazos y ni andar los gritos para ganarse respeto. Para ser escuchado, primero hay que rendir y luego, mostrar ua conducta. Tuky lo sabe todo.

 

A 7 del final, Alumni 7 abajo. Terminó 8 arriba.
A 7 del final, Alumni 7 abajo. Terminó 8 arriba.

Lo de la parte final fue el cierre perfecto. A falta de 7 minutos, Sportsmen se secó. Bulfoni regresó a la cancha y el anfitrión logró igualar las acciones para después continuar con el progreso paulatino que había logrado y así cerrar el año con un éxito en el Planchado Marcuzzi. 

Sin Colo Rava lastimado en dos dedos, con Arán afuera por un desgarro y a la espera del Sombra Cogliatti, Alumni mejoró su cara pensando en 2017. Sólo queda jugar ante Provincial en Rosario -rival directo-, en la semana y así despedir un año que trajo la satisfacción del ascenso y la ilusión de mantener la máxima categoría.