Sucedió este jueves a las 3 de la madrugada cuando una familia de barrio Barracas estaba durmiendo y sintieron un estruendo sobre una de sus ventanas que da a la calle. Lo cierto es que le habían disparado con una escopeta y de milagro las cosas no pasaron a mayores.

Es que justo cuando sonó ese fuerte ruido, una de las moradoras de la vivienda se había levantado a tomar agua y no se encontraba en la habitación apuntada. Al volver se acostó y escuchó el disparo. Por las marcas que quedaron en la pared, si esta persona hubiera estado de pie, la historia podría haber sido otra.

"La vedad somos gente que por suerte no tenemos problemas con nadie. Si nos asustamos, por suerte el nene más chiquito (3 años) no se despertó y la nena más grande (6 años) no se asustó", anunció la dueña de casa en diálogo con Radio Casilda.

Por otro lado aseguró que quien utilizó el arma "lo hizo de a pie", ya que no se oyeron vehículos circular por el lugar. Indignada se preguntó: "¿Qué hubiera pasado si yo estaba parada? Soy una persona muy alta y el impacto daba en mi cabeza, la historia hoy hubiese sido otra".

En el análisis de la entrevistada se destaca que "los vidrios estaban abiertos, por suerte", teniendo en cuenta que de otra manera las astillas hubieran volado por todo el interior de la habitación. "Esto es terrible, ya no sabes que pensar. Mi hijo de tres años le contaba a la policía de que los 'nenes malos' le venían a robar", cerró.