Mucho se habló este año del mítico árbol que dejó como legado la visita de Jorge Luis Borges en 1969. Sobre todo luego de la tormenta que arrasó con su tronco y lo dejó literalmente sobre el suelo. Pero como si fuese el reinicio de una historia escrita por la pluma del bonaerense, en la tarde de ayer se le dio vida a un acto similar al que ocurrió medio siglo atrás. Su esposa, María Kodama, plantó un retoño surgido del ejemplar original.

El retoño deberá crecer.
El retoño deberá crecer.

El acontecimiento se llevó a cabo en la misma Plaza de los Mástiles, a metros del lugar donde estaba situado el eucaliptus que enterró Borges. La invitada de honor estuvo rodeada de un sinfín de participantes que incluyó a autoridades muniicipales, miemrbos del Rotary Club Casilda y jóvenes de la Escuela Carlos Casado. Pero eso no fue todo, dado que también llegó a la ciudad el ministro de Medio Ambiente de Santa Fe, Jacinto Speranza.

"Estos actos tiene un valor impresionante, por más que parezcan sencillos. Es una invitación a todas las localidades santafesinas a colocar más árboles y también a reponer aquellos que sienten el desgaste del tiempo", expresó el funcionario provincial en el móvil de Radio Casilda. Además sostuvo que seguirán insistiendo en la preservación de los bosques nativos, que se encuentran en serio riesgo de desaparición.

La visita de la profesora Kodama incluyó varias actividades, como una conferencia de prensa en un hotel céntrico y su disertación en el Teatro Dante, aunque sin dudas que su intervención en ese mítico sitio fue lo más destacados para los casildenses. Incluso hubo ciudadanos que llegaron a conocer a Jorge Luis Borges en aquel lejano 1969, cuando la ciudad era presidida por un tal Avelino Lóttici.