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La municipalidad comenzó a inspeccionar seguidamente a los hogares de ancianos de la ciudad. Un equipo interdisciplinario realiza auditorías cada semana y trabaja conjuntamente con salud, seguridad y desarrollo social. En uno de ellos notaron tales irregularidades que lo llevaron a la clausura del mismo. La casa no sólo que no se adecuó sino que dejó Casilda y se instaló en Los Molinos.

La mecánica de trabajo es observar situaciones irregulares y dar un tiempo de plazo para que se cumplan con las modificaciones sugeridas. El segundo de los pasos nunca se dio en el espacio ubicado en Hipólito Yrigoyen y Urquiza.

Hubo varios puntos que fueron observados, ya sea en plano edilicio, médico, nutricional, higiénico y recreativo. Las falencias fueron puestas de manifiesto para asegurar el cumplimiento de las necesidades básicas de los residentes y la institución terminó cerrando sus puertas para luego trasladarse unos pocos kilómetros.

De aquí en más, será tiempo de comprobar el funcionamiento de la casa en el pueblo vecino dado que allí también se debe prestar un servicio acorde a los abuelos.