El presupuesto puede recortarse en varios aspectos, pero ninguna familia puede descuidar su modo de alimentarse. Más aún cuando se trata de los niños que están en una etapa crucial de crecimiento físico y desarrollo mental. Allí vale la pena, estructurar una ingeniería económica para proteger el bolsillo sin dejar de comer como se debe.

¿Cómo se pone en práctica? La licenciada en nutrición Daniela Tasello brindó algunas pautas en diálogo con Radio Casilda. La profesional recomendó consumir vegetales y frutas de estación, las cuales al no pasar por procesos de cuidado extra, debieran ser las más baratas del mercado.

Hojas verdes como la acelga, lechuga, rúcula y berro, nos aportan calcio, y combinadas con el efecto que realizan los cítricos tales la naranja, mandarina y pomelo, potencian nuestra vitalidad en la actividad diaria. 

Lo ideal es servir un plato que contenga los diferentes colores. Si la comida reúne amarillos, anaranjados, rojos, verdes y blancos, tenemos un indicio de una nutrición completa a nivel de vitaminas y minerales.

El costo de los diferentes cortes de carne vacuna es de los más elevados. Una buena forma de suplirlos es incorporando el consumo de legumbres. Las lentejas, garbanzos y porotos, sumados a un huevo duro, o cereales como el arroz, conforman una comida con tantas proteínas como las carnes, pero notoriamente más económica.

La idea instalada de un consumo obligatorio de carne, es parte de las costumbres argentinas. Según la licenciada es una cuestión "más cultural que orgánica". En su testimonio afirmó que "los vegetarianos no tienen ninguna complicación a nivel de metabolismo ni tampoco en función de los análisis de laboratorio", aunque aclaró que, principalmente en niñez y adolescencia, la carne es un alimento que tiene que estar presente.

Escuchá a la nutricionista: