Desde el pasado viernes cuando fue instalado, el arbolito navideño de 25 de Mayo y Lisandro de la Torre trajo repercusiones. Hubo de las buenas y también de las otras. Lamentablemente, el clima le jugó una mala pasada. El viento embolsó las telas que lo conforman y terminó por dañarlo al punto que debió reducir forzadamente su tamaño.

Durante la tarde del domingo y la mañana de este lunes, los empleados municipales ajustaron lo que oficia como las ramas más grandes del pino y volvieron a colocar las luces internas que se ubican en el extremo más alto del árbol. De los doce metros que lucía en un inicio, redujo su tamaño a la mitad. 

 

Noris Scazzina, su diseñadora, explicó cómo trabajaron en el armado y dio precisiones de la gestación de la idea. Los cuestionamientos y miradas positivas fueron alternando entre el público casildense que dejó sus opiniones en las redes sociales.