Evaristo Aguirre está feliz porque parte del sueño está cumplido. Y sabe que lo que resta está cada vez más cerca. Toda una vida dedicada a la labor de recolectar elementos que hablan de nuestra identidad se ve satisfecha en un proyecto que tiene su espacio y crece. Se llama Ipá Tacuarembó: laguna de los mimbres.

Es un predio de una hectárea ubicado en lo que sería la continuación de calle Las Heras, después de bulevar 9 de Julio. Surgió por iniciativa del Museo Los Desmochados de Casilda, que le pertenece a Evaristo y su familia, y que orgullosamente dirige su hija Amalia.

“Ipá Tacuarembó es un proyecto que surgió del Museo hace aproximadamente 12 años. Cuando adquirimos el predio no había nada, solo la laguna y los mimbres que le dan nombre al lugar. Pero poco a poco y trabajando todos los días fuimos colocando distintas especies”, cuenta Evaristo en diálogo con CasildaPlus.com.

El sitio se emerge en el lugar como un reservorio de árboles, plantas y vegetación de todo tipo. Es refugio de animales y la laguna una fuente de vida para todo ser vivo. También tiene otros elementos decorativos que Evaristo fue colocando: un gliptodonte, un yacaré, un tótem, una placa de mármol. Incluso hay algunos senderos, ahora difusos porque los pastos han ganado terreno.

Días atrás “el Concejo Deliberante de la ciudad declaró de interés el proyecto y en unos pocos días nos tenemos que reunir con concejales para ver algunos detalles porque vamos a presentarlo en la Provincia para que lo declare Paisaje Natural”, cuenta entusiasmado.

Esta posibilidad terminaría de cumplir el sueño de Evaristo: “sería la mejor forma de celebrar los 25 años del Museo”, celebrados el pasado 2 de diciembre.

El objetivo de Evaristo es colocar en el predio elementos ornamentales y naturales: sitio arqueológico con réplicas de artefactos líticos y cerámicos, picadero de talles de puntas de proyectiles; yacimiento paleontológico con representaciones fósiles; vivienda de los Querandíes; centro ceremonial; enterratorios de los Chana-Timbúes; apachetas de los Charrúas; árboles con ofrendas; plantas autóctonas y de hierbas medicinales; tallas representativas de las influencias culturales que recibieron los pueblos originarios; y está contemplada la edificación de un centro interpretativo.

“Si lo de la Provincia se da tiro toda la carne al asador para hacerlo. Quiero que este sea un lugar para darle mucha fuerza  a lo local, mostrando todo lo que nos representa. Que sea funcional a las escuelas”, imagina.

Evaristo terminó de revisar unos detalles del plano, se abrigó, y como cada día montó su bicicleta para dirigirse al predio. Ahí entre otras cosas lo esperan la laguna y los mimbres, testigos de un sueño que se cumple.