El domingo no fue nada placentero ni de descanso para la delegación de Bomberos de Los Molinos. Dado que tuvieron que prestar tareas para apagar las llamas que se iniciaron en la zona de la barranca del Río Carcarañá y se extendió hasta la parte rural. La irresponsabilidad de quienes encendieron fuego a cielo abierto y con condiciones climáticas poco favorables, costó demasiado caro.

Según los testimonios que pudo obtener CasildaPlus.com, los uniformados fueron convocados alrededor de las 14.45. Cuando llegaron con su dotación pudieron notar la complejidad del asunto. Las chalas de maíz que había en dos campos contiguos alentaron a que las llamas se propagaran con facilidad. Requirieron de la ayuda de un disco prestado y el agua que les brindó la Comuna para realizar un trabajo óptimo.

De todas maneras, el daño causado fue importante. Sólo con decir que para ingresar a uno de las propiedades tuvieron que romper un candado. No había tiempo para esperar porque el fuego iba directo hacia una pastura donde había animales. 

"La gente no mide las consecuencias. El domingo el predio del río estaba repleto. Y es allí donde comienzan los problemas", relató uno de los integrantes del cuerpo activo molinense. Se perdió gran amplitud de alambrados y hasta se incendió un poste de electricidad, que si bien estaba fuera de servicio, estaba colocado allí como un recurso para utilizar a futuro.