En el inicio de 2017 la Justicia decidió elevar la causa contra el ex sacerdote casildense, Eugenio Zitelli, y otros trece ex policías, a quienes se los acusa de delitos de lesa humanidad. Pero en la mañana de este Viernes Santo, Zitelli falleció en la Residencia Siervas de Jesús de Rosario y no podrá ser juzgado, lo cual significa un precedente negativo para quienes condujeron la investigación en torno a quien se lo imputó por privación ilegítima de la libertad y por integrar el grupo de tareas que llevó adelante el genocidio en la última dictadura cívico-militar. 

Las audiencias no pudieron ponerse en marcha y el Tribunal Oral Federal 2 de Rosario hace algunas semanas volvió a concederle una postergación a la defensa de Zitelli, dado el delicado estado de salud en el que se encontraba.

Gabriel Durruty, abogada de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, habló en Radio Casilda después de haber conocido la noticia del fallecimiento de Zitelli y mostró una postura crítica para con el accionar de la Justicia y la Iglesia.

"El poder judicial no estuvo a la altura de la circunstancias. Ni para darle la oportunidad de defenderse y, fundamentalmente, para ventilar en en un juicio oral las acusaciones donde estamos seguros, hubiera caído una condena ejemplar, como correspondía", afirmó Durruty.

Para la abogada no sólo la lentitud de la Justicia en Argentina es un problema sino también, la actitud de la Iglesia en virtud de las acusaciones que recaen sobre su representante y el homenaje que le realizarán en su responso. "La Iglesia sigue sin pedir perdón por sus crímenes ni reconocer a través de sus jerarquías la participación directa que tuvieron en los peores delitos cometidos por el Estado argentino", cerró la abogada quien informó que la tras su muerte, Zitelli queda sobreseído una vez se presente su partida de defunción.