Luego de varias intervenciones por parte del municipio y la justicia, el último grupo familiar que habitaba el edificio de Yrigoyen al 3400 se retiró y ya no quedan personas en el lugar. De ahora en más, se buscará formalizar la Asociación Padre Manuel y, de una vez por todas, lograr que la pensión funcione como contención para adolescentes en riesgo.

El Hogar Padre Manuel tuvo, en su momento, 18 ocupantes irregulares. Quienes vivían en situación de promiscuidad y precariedad. En ese sentido, jugó un rol principal la intervención de Ariel Acosta. El ex Defensor del Pueblo hizo las veces de mediador para solucionar los inconvenientes habitacionales que acarreaban las familias que llegaron a alojarse allí.

El edificio le pertenece a tres propietarios, que habían cedido el inmueble con la condición de que se trasformará en un hogar para los chicos en conflicto con la ley, donde pudiera desarrollar oficios y así tener otra oportunidad.  "Nunca se le dio forma a la Asociación Padre Manuel y de esa manera el cambio de titularidad no fue posible", contó Patricia Ferrareto, subsecretaria Legal y Técnica del municipio, a Radio Casilda.

Aún restan varios detalles para refuncionalizar el Hogar Padre Manuel, pero lo más importante es que se dio el primer paso. "Vamos a reunirnos con los propietarios y hacerles una propuesta en torno al objetivo que inicialmente tenía el lugar", manifestó la funcionaria local. La vivienda tiene que ser reacondicionada, porque había peligro de derrumbe, y mientras tanto se podrán los papeles en regla.