La caravana ruidosa con simpáticos personajes pasó por varios rincones de la ciudad y regaló sonrisas en tiempos complicados. Los bocinados fueron advirtieron el paso de los autos para que la salida de los niños fuera ordenada. Seguramente será un recuerdo distinto en el marco de una jornada que siempre es motivo de alegría y congregación de padres y seños.