El flagelo de la inseguridad dejó de ser dominio exclusivo de algunas zonas de la ciudad. Los hechos delictivos y violentos se suceden en cualquier punto y cualquier hora. La preocupación está llegando a niveles extremos y desde el Municipio con conscientes que las soluciones no son sencillas de hallar.

“Lamentablemente no tenemos los elementos para salir a reprimir el delito. Pero vemos la desesperación del vecino, sobre todo por la violencia que se notan en los hechos”, admitió Federico Censi, secretario de Seguridad Ciudadana, en charla con Radio Casilda. En el día ayer hubo un encuentro con el ministro de Seguridad de la Provincia, a quien se le reclamó un refuerzo la presencia policial y el retorno de las PAT al barrio Nueva Roma.

El conglomerado más grande que tiene Casilda tiene, probablemente, las falencias más grandes. De hecho, la presidenta la vecinal, Griselda Lescano, solicitó una reunión de urgencia con el responsable de la Policía Comunitaria. “Estamos aprendiendo a cuidarnos entre nosotros”, sostuvo con tono de inquietud.

En San Carlos y Barracas no hay demasiado que envidiar en cuanto a los hechos de robos. Roberto Wagner, integrante de la comisión vecinal del primer barrio mencionado, reclamado la presencia de uniformados en las calles para “no sentirse tan solo y desprotegidos”. A su tiempo, Héctor Hachén, máxima autoridad de la vecinal Barracas, aseguró que en ese sector viven atemorizados.

En Yapeyú, la voz destacada fue la de Fabiana Albarracín, quien contó que la mayor preocupación está dada por la falta de luz en las calles. Sin embargo, al menos notan el patrullaje de la policía, lo cual ayudó a reducir los robos.

Sea donde sea, los reclamos se repiten y el pedido es claro: los vecinos quieren volver a vivir tranquilos y transita la vía pública sin temor a ser violentados.