Problema habitual. Al igual que ocurre en otras ciudades del país, conseguir un taxi en días de lluvia es prácticamente una misión imposible. En Casilda este problema es habitual, y volvió  evidenciarse con los 21 milímetros caídos este martes por la mañana. En términos de mercado, en esta ocasión la demanda supera ampliamente a la oferta.

“Cuando llueve es un caso especial porque, por ejemplo, este martes atendimos 350 llamados, cuando habitualmente son 120. Es decir, se triplica la cifra”, explicó a Radio Casilda Sergio Balceda, vicepresidente de la Asociación de Taxis local.

Los teléfonos no dan abasto en los días de lluvia. Una llamada tras otra ingresa a la central pidiendo coches y muchas veces las líneas se saturan y despiertan las críticas de quienes necesitan un auto para trasladarse. “No es que dejamos de atender, pero la situación nos sobrepasa”, agregó.

Un viaje de 5 minutos en día normal se traduce a 15 en días de lluvia. A eso se le suma que algunos taxistas tienen clientes fijos “a los que hay que atender en días de lluvia”, y también el incremento de personas que por el mal clima deciden no sacar el auto. Todos ellos ocupan los coches que habitualmente están libres y el número no alcanza.

“Esto pasa en todas las empresas (de la ciudad) porque llama gente que no lo hace todos los días. Normalmente no hay problemas, pero los días de lluvia son distintos”, indicó Balceda.