El martes pasado, uno de los días mas agobiantes del verano, una vecina fue a cenar a un restaurante de Casilda, cuando volvió a su vivienda de 1º de Mayo al 1400, cerca de las 00.45, guardó la moto dentro de su hogar, le colocó lingas y cerró con candado.

La mañana siguiente, cando el marido se levantó para ir a trabajar, halló el portón violentado, abierto y sin la moto, con el casco incluido. Mónica, la víctima del robo, en diálogo con Radio Casilda confió: "Te sentís muy mal, es tu herramienta de trabajo. Es increíble que se llevaran el ciclomotor aún con el candado puesto".

A pesar de que se radicó la denuncia en la Jafatura de Policía, que dicho sea de paso queda a cuatro cuadras del lugar, hay pocas pistas para rastrear a los ladrones. No quedaron secuelas de lo candados y ni siquiera el perro que tiene la familia pudo advertir la presencia de intrusos. Tampoco hay cámaras de videovigilancia. Solamente podría servir el testimonio de un vecino que aseguró ver esa noche a dos personas sospechosas en una moto, quienes merodeaban el lugar.

El ciclomotor es una Honda Biz, que Mónica utilizaba a diario para levantar los pedidos del negocio que posee. Días más tarde desapareció un rodado de similares características del interior de la Escuela Normal.