La suba promedio de todas las boletas del bimestre que se tasó en marzo de este año es del 70% si se compara con el último mes de diciembre. Esos números se ubican muy encima del ajuste tarifario planteado por la Resolución Nº 109 de la Secretaría de Estado de la Energía de la provincia.

Según el ingeniero Roberto Quinteros, un especialista en analizar tasas de servicios públicos y defender a los usuarios, uno de los grandes problemas es que Santa Fe no tiene un ente regulador de la energía eléctrica y tampoco se conocen qué tipo de inversiones se realizan para mejorar el servicio. Para ir más lejos, la provincia tiene la tasa más elevada entre los reductos más habitados del país. El costo de la electricidad se ubica por encima de las prestadoras que tienen: Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Mendoza.

La resolución Nº 109 firmada y aprobada, en diciembre del 2016, por la Secretaría de Estado de Energía de la provincia estimó un ajuste tarifario ponderado divido en dos etapas. Un 15% para enero y otro 19,1% a partir de marzo. Sin embargo, las cifras que se llevaron a la práctica no cierran. “Un consumo de 220 kilowatts pasó a costar casi 453 pesos contra 257 de antes. Para una tasa de jubilados se pasó de 156 pesos a 268. Y en todos los casos el incremento es similar”, detalló Quinteros.

A dichos valores hay que sumarles algunos otros impuestos, como el IVA y otros, los cuales se elevaron en promedio un 30%. Los números siguen desfasados.

Para finalizar su exposición, el ingeniero se refirió a otros dos puntos que se detallan en la boleta de la EPE y que no muchos saben cómo se computan. Uno de ellos es la tarifa de alumbrado público, la cual varía de acuerdo a la utilización eléctrica de cada domicilio. Llevado al llano, paga más el que tiene más tiempo la luz encendida. Sin embargo no existe un descuento para aquellos domicilios donde los focos de las calles no funcionan. Por otra parte, la ley provincial 7797 beneficia con el 6% del total facturado a los municipios y comunas. Para Quinteros, este último ítem no está bien blanqueado por las autoridades.