El saludo protocolar no fue un mero apretón de manos. Tal como se esperaba para los que conocen a ambos, los jugadores se fundieron en un abrazo. Damián Musto y Franco Armani fueron grandes protagonistas de la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores de América.

La victoria se la quedó el 5 canalla, quien cumplió con el objetivo de anular al venezolano Guerra y marcó los tiempos de presión y quite del elenco de Arroyito que se impuso gracias al tempranero gol del chaqueño Walter Montoya.

Lo del 1 del representativo colombiano fue descomunal. Una tapada múltiple al propio Montoya y a Marco Ruben tras el primer y segundo tiro del único goleador del juego, hizo que los albiverdes no se vuelvan a Medellín con una derrota más abultada.

Fue un duelo intenso y muy ajustado, que le otorgó una mínima ventaja a Rosario Central, de cara a la revancha del próximo jueves en tierras cafeteras. Tal fue la actuación de los casildenses que, requeridos por la televisación oficial, se quedaron hasta el final dentro del campo y luego, intercambiaron camisetas en el vestuario. Ya tras las vallas de contención, en sus últimas declaraciones al resto de la prensa, convivieron uno al lado del otro. Mientras Musto deslizaba que “por algo es uno de los mejores arqueros del continente. Tuvo una tajada espectacular”, Armani masticaba bronca porque “no sirvió tanto. Perdimos. Igual la serie está abierta y se define la semana que viene”.

El escenario del nuevo encuentro será Atanasio Girardot. La revancha decidirá cuál de los dos hombres criados en la ciudad, será semifinalista de la Libertadores.