La calle se ha vuelto un lugar hostil para los trabajadores del municipio. Sobre todo para aquellos que controlan el tránsito. Cada vez es más la impaciencia de la sociedad y los actos violentos que se suscitan contra ellos. En la mañana de este lunes, un inspector debió soportar los agravios de una pareja que lo amenazó con un palo y hasta dijeron tener un arma blanca.

 "Nos estamos acostumbrando, aunque no debería ser así. Lamentablemente así estamos como sociedad", relató Hugo Dichiara, jefe de la sección Tránsito de la Municipalidad, en los micrófonos de Radio Casilda. Lo cierto es que el trabajador estaba haciendo una ronda habitual y encontró un rodado mal estacionado frente a la terminal de ómnibus. Luego de hacer sonar tres veces su silbatazo, se predispuso a labrar el acta de infracción.

En el momento que sacó su libreta, un hombre comenzó a insultarlo y vino corriendo hacia él cargando un palo. Por detrás suyo había una mujer que tenía una mochila y amenazó con sacar un objeto cortante. 

Inmediatamente intervinieron el resto de los compañeros de turno y también se acercó personal de la Unidad Regional IV para detener a los malos intencionados. La víctima no sufrió ningún tipo de daño físico. El automóvil no tenía documentación y fue remitido al Corralón Municipal.

Si bien no hubo mayores consecuencias, la queja de los inspectores es lógica y reiterada. El mes pasado un hombre desfiguró a la persona que lo detuvo en un control y, esa misma semana, una trabajadora recibió una amenaza de muerte. "Es realmente poco lo que podes hacer. Estamos expuestos y nos protegemos como podemos", recalcó Dichiara.