La historia ocurrió hace varios años y no todos la conocen. Sin embargo, existe un meteorito con el nombre de Casilda. El mismo fue encontrado en un campo de la ciudad hace ochenta años, deambuló por laboratorios de Estados Unidos e Inglaterra, permaneció en Tucumán y, ahora, está nuevamente en el sitio donde alguna vez cayó.

Ayer por la mañana, en el Teatro Dante, autoridades locales lo presentaron en sociedad con la presencia de expertos en la materia y allegados a la familia que descubrió tamaño objeto.  Raúl Saraceni, uno de los principales responsables de la repatriación, contó en Radio Casilda, como comenzó la aventura. “Este meteorito cayó en el campo de un viejo amigo mío, Domingo Fiordani. Estaba arando el campo y se topó con esta piedra. Gracias al aporte de un geólogo pudimos constatar que se trataba de algo valioso. Este chico era catedrático en Tucumán y se lo llevó allá para analizarlo”, relató.

La parcela espacial fue cortada al medio y analizada en Estados Unidos y Europa, donde pudieron detectar los materiales que lo formaban. Como Casilda no poseía un sitio en el cual albergarlo, se quedó en Tucumán, en el Museo de la Facultad de Geología. Hace algunos meses, de la mano de la Subsecretaria Legal y Técnica del Municipio, Patricia Ferraretto, comenzaron los trámites para su vuelta.

Todavía no existe una fecha estimada de cuándo podrá ser visitado en las instalaciones del Museo Municipal, aunque es un hecho que se quedará en la ciudad. María Eugenia Varela, geóloga que disertó ayer en el Dante, contó lo que significa haber recuperado este cuerpo celeste. “No siempre se puede volver a obtener un material tan importante para historia de la ciudad. Es una condrita ordinaria, de los meteoritos más primitivos que se pueden hallar en el espacio. De todos modos, no se puede determinar cuando cayó en la Tierra”, remató.