La Semana Santa moderna tiene dos grandes protagonistas: el chocolate (representado en los tradicionales huevos) y el pescado. Este último parece no perder vigencia pese al contexto económico, teniendo en cuenta las ventas que muestran los pescaderos. Al menos en los comercios de la ciudad, no se ven grandes incrementos dentro de los alimentos preferidos por la gente.

Desde enero a esta parte, los precios se han mantenido estables y respecto de 2016, se calcula una suba aproximada de 10 pesos en el kilo merluza. “De nuestra parte no variamos en nada lo que se refiere a pescado y mariscos. Si bien se pueden dar algunas variaciones por el juego de la oferta y la demanda, tratamos de absorber esas pequeñas inestabilidades”, contó Víctor, dueño de Pescadería Costa Marina. El mayor porcentaje de aumento se ve en el calamar, aunque es un producto que viene con esa tendencia desde mediados del año pasado.

Más allá de que la Semana Santa es una excusa perfecta para comer pescado, los involucrados en el rubro observan que las ventas se mantienen en un buen número cada mes. “Las personas se están volcando más hacia este tipo de consumo, lo encuentran como producto sustituto ante la suba de la carne vacuna. Incluso los jóvenes lo adoptaron como parte de su dieta habitual”, añadió el principal encargado del comercio antes mencionado.