“Viene todo mal”. La obra de remodelación de la residencia de abuelos Avelino Lóttici volvió a frenarse porque Pami no le paga a la empresa constructora y hay preocupación en autoridades de Casilda, que intentan destrabar la situación para que se finalice con la última etapa de los trabajos, aunque por el momento el panorama no es alentador.

Antonia Pierucci.
Antonia Pierucci.

La concejala Antonia Pierucci, miembro de la comisión formada para hacer un seguimiento de la obra, sintetizó en Radio Casilda: “Viene todo mal”. Y se explayó: “La primera semana de diciembre nos llamó el arquitecto de la empresa constructora diciéndonos que trabajarán hasta fin de año y luego cortan porque Pami les debe 4 certificaciones de obra”.

La remodelación de la residencia ubicada en ruta 92, en el ingreso a Casilda, está ejecutada en un 78 por ciento, pero a la empresa constructora le deben el 38 por ciento. Pese a los constantes reclamos, no han logrado que el organismo nacional abone a la firma rosarina Pilar Construcciones SRL.

“Ya agotaron todos los recursos hablando a Pami Buenos Aires y no tienen respuestas. Por eso se comunicaron con nosotros para que interceptemos como comisión de seguimiento”, explicó la edil.

Esta situación por la que atraviesa el Avelino no es nueva. A principios de septiembre las obras se frenaron por falta de pago de Pami, lo que obligó a una reunión de emergencia para reclamar la reactivación, y se logró que rápidamente el organismo pague la deuda. No obstante, de las 5 personas que trabajaban continuaron haciéndolo 3, lo cual hizo más lenta la tarea.

Por estos días la residencia debería estar inaugurándose, pero el panorama está lejos de ello. Mientras tanto, los abuelos continúan alojados en una casa céntrica alquilada por Pami, que, según se supo en las últimas horas, también adeuda meses de alquiler a los propietarios.

A la obra de ruta 92 “le falta un 22 por ciento, que con suerte estaría para el año que viene. Pero la obra va atrasada. La empresa está muy disconforme con el Pami y van haciendo los trabajos de a poco. Si no cobran, no van a seguir”.

Es allí donde radica la mayor preocupación de los abuelos y de la comisión de seguimiento de la obra: que la empresa levante las herramientas y se vaya del lugar, sabiendo lo difícil que sería hacerla volver. Por eso la comisión envió una nota a Pami Buenos Aires y está a la espera de una respuesta.