El fin de semana fue movido para aquellas personas encargadas de los controles en la vía pública. Tal cual se había anticipado, el personal que se situaba en los retenes ahora reforzó el patrullaje interno. En ese sentido, la URIV y la Gendarmería se sumaron a colaborar y ya hubo intervenciones necesarias para evitar el aglomeramiento. En la zona del Río Carcarañá se obligó a retirar a un grupo que estaba pescando y comiendo asado.

Según las declaraciones de Sebastián Sanitá, jefe de la Agrupación Cuerpos, los controles fueron extensivos. En la zona del Puente Simonit encontraron un grupo numeroso que, si bien se habían alejado del ejido urbano, no estaban manteniendo las medidas sanitarias. Algo similar pasó en cercanías al Puente de Fierro -continuación de bulevar 25 de Mayo-, donde se observaron gran cantidad de vehículos y se les advirtió a sus conductores que debían irse. 

"Los operativos también se trasladaron al interior de la ciudad. Donde se hizo foco sobre los espacios verdes. Hubo muchas personas queriendo asistir a esos lugares", resumió el referente policial. Quien insistió en la necesidad de usar el barbijo y pidió repensar las decisiones personales. "Se respira más fácil con un tapabocas que con un respirador", enfatizó.

Para evitar que la comunidad se relaje, Sanitá aseguró que seguirá ejerciendo este tipo de controles para que los focos vayan disminuyendo. De todas maneras, también dejó entrever que hay otras situaciones más complejas, como las reuniones en domicilios particulares. Si bien esas reuniones son más difíciles de detectar, pidió el compromiso de la población para denunciarlas.