Los bomberos sonaron en el mediodía del lunes feriado en Casilda. Las chispas del fuego de una parrilla utilizada el domingo a la noche y el viento que propagó las llamas fueron un cóctel peligroso en una vivienda de Güemes al 3200.

Los operarios debieron asistir a la vivienda de Nueva Roma A para extinguir el incendio generado sobre un árbol del patio trasero de la vivienda. No hubo grandes daños materiales y los voluntarios trabajaron sólo durante unos minutos, pero el humo negro alarmó a los vecinos.

Federico Censi, el jefe de bomberos, participó en el auxilio, entregó su testimonio a Radio Casilda y describió cómo se produjeron las llamas.

Un susto que duró un instante pero que sirve para dejar una enseñanza. Cada vez que se utiliza una parrilla, hay que tener en cuenta que el fuego debe ser apagado por completo para evitar riesgos y no sufrir conecuencias inesperadas.