El referente social de Yapeyú contó como vive la situación tensa del barrio que lo obligó a tomar la determinación de cerrar las puertas de El Potrero. Dijo estar dolido por lo que está atravesando su familia y aclaró que el accionar de unos pocos "le tumbó la taza a los chicos". Se defendió de acusaciones que empezaron a circular por redes sociales y contraatacó hacia quienes dice que le hacen daño.

Por las sensaciones que Chubi Otarola viene palpando, el clima comenzó a complicarse y varios vecinos se pusieron en su contra luego de que él apoyara una movida contra la inseguridad que se encabezó hace algunas semanas. "Hay gente que dice que yo llamo a la policía y me comenzó a insultar por la calle. Me da lástima, no lo puedo creer", remarcó en diálogo con Radio Casilda. Incluso fue más lejos y aseguró que parte de la comisión vecinal no lo apoya y le hace mal al barrio.

Luego de la publicación en la cual confirmó que no recibiría más donaciones, Otarola fue blanco de críticas en redes sociales y tuvo su derecho a réplica. "Me da gracia. Dicen que soy violento, usurpador y que le quise pegar al cura. Todavía ni pude terminar mi casa, y siempre aclaré que el terreno donde jugamos es de la Capilla", sentenció. Por otra parte, aprovechó para aclarar su arrepentimiento por firmar una nota en la cual un grupo de vecinos se enojó con Betina Miori por declaraciones vertidas en el mismo medio.

“Me llamó muchísima gente preocupada por el cierre de El Potrero, hasta el Intendente se comunicó”, insistió. Igualmente, parece no haber marcha atrás. En los últimos días, los nenes que asistían siguen entrenándose en la cancha de un particular pero parece difícil que puedan volver a tener su copa de leche. “Quise un mundo mejor, pero mi barrio no quiere”, sintetizó.

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