Hace dos años, cuando Juan José Sarasola asumió como Intendente, en reemplazo de Juan Carlos Bacalini, lo hizo con un piso que rondaba los 9 mil votos. En esa misma elección, Pablo Zanetti, edil oficialista, aglomeró poco más de 6 mil voluntades. En este período de transición, parece que el apoyo se ha reducido. Al menos, en lo que reflejaron las urnas.

Más allá de no estar conforme los resultados que obtuvo su partido, el máximo mandatario calificó a los comicios como “muy particulares”, entendiendo que la escena local no estuvo exenta de lo acontecido a nivel nacional. De todas maneras, admitió errores en su gestión y admitió: “Vengo pensando en cambios desde hace tiempo, independientemente del resultado que se obtuviera. Todavía no están decididos, pero los estoy masticando desde hace un tiempo”.

Sarasola piensa en cambios.
Sarasola piensa en cambios.

La frase de Sarasola puede sonar sorpresiva, aunque habrá que observar detenidamente lo que suceda de acá a final de año. En ese sentido, insistió en que van a escuchar la voz de la gente y realizar las modificaciones que sean necesarias.

Más tarde, le puso un freno a los fríos números y adujo que sería hacer un análisis muy simplista si se piensa que el 80% de Casilda votó en contra de la actual gestión municipal.

Por otra parte, le quitó dramatismo al hecho de perder la mayoría en el cuerpo legislativo. “Buscamos que los proyectos salgan por consenso, no por tener más ediles que el resto”, remató.

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