El Potrero es una institución que surgió en la cabeza y el corazón de Rubén Chubi Otarola. Hace más de tres años que como dice él, busca "cambiar el mundo" y lo hace de una forma muy noble. Junta a los chicos de Yapeyú y de otros barrios y les da la merienda mientras les enseña a jugar al fútbol y, fundamentalmente los contiene, muestra pautas de educación y les brinda un espacio colectivo.

No son tiempos fáciles para nadie y menos para quienes ayudar desde su humildad como es el caso de Chubi, que hace unos meses se quedó sin trabajo. En esta época del año, cada día se juntan unos 50 chicos que van a jugar unas horas al fútbol en la cancha de Mitre y Magaldi. Los martes y los jueves son los días de entrenamiento para el equipo que ya pudo participar en torneos regionales junto a los clubes afiliados a la Liga Casildense. 

Los sábados, hay almuerzo. Un comedor de la ciudad envía quince viandas para que puedan almorzar y el resto de los días, hay meriendas de jugos, frutas y galletitas para los nenes que van desde los cinco años hasta los adolescentes de quince.

 

Los aportes para El Potrero salen de la voluntad de la gente que se acerca. "Esto es de todos. Así funciona, lo sostienen entre todos. La gente lo entendió así, me encanta y quiero que esto se diga así. Somos todos iguales, menos Messi que es el mejor de todos", dijo Chubi Otarola en Radio Casilda. Justamente en los estudios de la emisora, ubicados en Mitre 2247, se reciben donaciones de alimentos y bebidas para que los chicos puedan tener su merienda.