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Cuando el estado tarda en dar una respuesta a una necesidad tan básico, y no precisamente por falta de interés, las crisis ingresan en su punto más álgido. Desde el comienzo de la temporada invernal, se han multiplicado los pedidos de bolsones de comida en el Centro Comunitario Eduardo Bracaccini. Lo preocupante es que el expendio de los suministros está llegando a cuentagotas. Hasta la mañana del miércoles, ni siquiera había harina para entregar.

Según pudo averiguar el móvil de Radio Casilda, quienes están encargados del área se ven desbordados por la demanda. Cada día aparece una nueva necesidad y solamente se está pudiendo cumplir con aquellos núcleos familiares que se encuentran en situaciones de extrema urgencia. Recién para el día de hoy se aguardaban por el arribo de paquetes de harina.

Para colmo, la inflación fue destrozando otro de los medios que tienen las personas de bajos recursos, como lo es la Tarjeta Única de Ciudadanía. Hoy en día, esa alternativa apenas aporta 380 pesos mensuales. Una mínima porción que se gasta en cuestión de horas para una familia tipo. 

Dentro de este desolador contexto, toman relevancia los aportes de otras instituciones. Por ejemplo, la Parroquia de Fátina -Buenos Aires y Alvear- entrega periódicamente alimentos, proliferan los comedores y merenderos que abren sus puertas cada fin de semana, y hasta el Centro Económico piensa en una iniciativa para entregar viandas a quienes las necesiten.