La decisión del Ejecutivo municipal de advertir a los empleados que critiquen la gestión a través de las redes sociales continúa generando repercusiones, y en este caso el habló el concejal Andrés Golosetti (Primero Casilda), quien calificó a la decisión como “autoritaria” y acusó al gobierno de Juan José Sarasola de tener “doble discurso y doble moral”.

“Es verdaderamente grave lo que ocurre. En parte sorprende y en parte no, porque en definitiva es coherente y consecuente con otras actitudes anteriores”, dijo el edil en diálogo con Radio Casilda.

Golosetti ejemplificó el “doble discurso” y la “doble moral” del gobierno municipal señalando que por un lado “se es implacable en los controles de tránsito con que se circule con todo lo que exige la ley” pero por el otro lado “cuando el Concejo pide información respecto a los recursos públicos o cuál es la planta de personal político, tal como lo obliga la ordenanza elaborada por Sarasola cuando era concejal, no se responde”. Según el representante del espacio Primero Casilda, “esta gestión esconde información al Concejo”.

La reciente decisión del Ejecutivo de llamar la atención a los empleados que hicieron publicaciones en Facebook, le valió las críticas de vecinos y el espacio político Fuerza Popular Casildense. La subsecretaria Legal y Técnica municipal, Patricia Ferraretto, esposa de Sarasola, explicó que se amparaban en el Artículo 13 de la ley 9.286 (Estatuto y Escalafón del personal de municipalidades y comunas de la provincia de Santa Fe), que en su inciso B remarca la necesidad de “observar, en el servicio y fuera de él, una conducta decorosa y digna de la consideración de la confianza que su estado oficial exige”.

Para Golosetti, “a esos artículos nadie se le ocurre utilizarlos”. Pero “independientemente de lo que es el ‘decoro’, lo que está claro es que o se le puede impedir a un ciudadano que, por ejemplo, diga que la ciudad es una mugre. En todo caso lo que tiene que hacer el municipio es ir y limpiar, y no preocuparse por lo que dicen en las redes sociales”.

“Mi capacidad de asombre se ve desbordada. No tiene ni pies ni cabeza que se llame al trabajador municipal por esta situación. Somos grandes e inteligentes y no nacimos ayer para hacernos creer que el llamado se enmarca en el respeto. Lo que se trata de hacer es tomar una actitud de tratar de lograr una autoridad que el Ejecutivo en realidad no tiene. Esto está cercano al autoritarismo”, agregó.

Por último, Golosetti calificó la situación como “un hecho inédito del que no hay antecedentes. Cuando la voz de mando se deteriora, hay autoritarismo. Lo que en realidad están diciendo es ‘ojo con lo que escribís porque podes tener consecuencias’”.