Los relatores se quedaron sin adjetivos, los hinchas de Boca no pudieron gritar el gol que significaba la victoria y los comentaristas trataron de explicar tal hazaña. Franco Armani fue protagonista, una vez más, de una atajada superadora en el clásico. Todavía restan 90 minutos, pero los simpatizantes de River tienen depositada su fe sobre una de sus grandes figuras. 

Corrían 44 minutos del segundo tiempo. Muchos estaban extenuados luego del desgaste realizado y Benedetto quedó mano a mano con el portero casildense luego de una apilada de Carlitos Tevez. Era gol en cualquier parte, menos en la mente del guardameta. Quien estuvo rápido de piernas, achicó el ángulo de tiro y colocó bien su cuerpo para que la bocha le rebotara el muslo izquierdo.

Luego de un partido en el cual se lo había señalado por su supuesta complicidad en los dos goles del Xeneize, el ex Atlético Naconal respondió con otra atajada épica y llega entonado de cara a la revancha. Su magnífica intervención fue destacada por especialistas, fue la foto elegida por medios nacionales para graficar el cotejo y no hace más que agigantar sus nombre en la historia riverplatense.

Armani atajó hasta aquí 13 encuentros en la presente edición de la Copa Libertadores, recibió ocho goles y sumó siete vallas invictas. Va por su segunda consagración en tres años, luego del título que ganó con el Verdolaga en la edición 2016.