Bigand se encontró con una grata sorpresa en el inicio de este 2018. Un vecino de la localidad que no tiene dirección directa con la Escuela nº 215, ni forma parte de su cooperadora, decidió comprar y luego donarle una casa, ubicada a escasas dos cuadras de la institución.

El gesto conmovió a la comunidad educativa, y al pueblo entero apenas se conoció la noticia. Rómulo Crocenzi, de 75 años, habló con un escribano y con un abogado para que asegurar que la casa siempre quede para la escuela. Por ende, la donación fue doble. Lo edificado fue a nombre del Ministerio de la Educación, y el derecho de uso, para la Asociación Cooperadora. De esta forma, se cumplirá la voluntad de no ser vendida.

 

La casa cuenta con tres dormitorios, un baño, cocina/comedor, tienen un garaje con lavadero, un baño accesorio y un patio al ingreso. Además, consta de un salón que fue usado como local comercial, y una pieza en la terraza donde se puede utilizar como depósito.

El perfil de Rómulo es tan bajo que los directivos de la escuela se enteraron por medio de la escribanía, cuando tomaron contacto con ellos para darles aviso de la donación. Muy reservado, religioso y respetuoso, su familia llegó de Ancona, Italia, y él vivió toda la vida en Bigand. A través de su gesto casi anónimo, quiso dejarle un legado al espacio educativo en donde se crió.

Claudia Matteucci, directora de la Escuela 215, leyó en Radio Casilda, parte de la carta escrita por Rómulo Crocenzi.