La indignación le ganó al razonamiento esta mañana en la Municipalidad. Una mujer se presentó en la sede de gobierno y pidió hablar con el Intendente, pero ante la falta de respuesta positiva, ella sacó una navaja de su cartera y amenazó a los presentes. Pasado un momento de estupor, la mujer se retiró más ofuscada de lo que había venido.  Más tarde se supo que estaba reclamando por una deuda que la Municipalidad le exige desde la gestión anterior.

Hubo un llamado al 911, los efectivos policiales estuvieron tomando declaración a los empleados del lugar, aunque las autoridades locales aseguraron que no interpondrán ningún tipo de denuncia. La que le puso paños fríos al asunto fue la subsecretaria Legal y Técnica, Patricia Ferraretto, quien en diálogo con Radio Casilda dijo: “Queremos transmitir calma y tranquilidad, lo tomamos con un hecho desafortunado. Quisimos explicarle que todo tipo de reclamo lo vamos a canalizar de la mejor manera.

La persona que exhibió el arma blanca se comunicó con el medio mencionado, asumió la culpa pero no quiso identificarse. Simplemente se limitó a contar brevemente su versión de los hechos. En ese contexto argumentó que quería el número de teléfono del Intendente, Juan José Sarasola, quien no se encontraba en el recinto por estar participando de otro programa. El reclamo que la sacó de quicio estaba referido a una deuda que se le exige desde la gestión anterior  por una obra que, en principio, iba a ser absorbida por el municipio.

En los últimos meses, esta ciudadana recibió en su domicilio dos facturas que ascienden a un monto de 12 mil pesos. Ese dinero tendría su origen en la pavimentación de su calle, y que el Gobierno de Juan Carlos Bacalini le había prometido que sería gratuita.