La desaparición física del ex cura párroco, Eugenio Zitelli, no fue una noticia de pasó desapercibida para los casildenses y los habitantes de la región. El religioso dejó este mundo en medio de una causa que había sido elevada a juicio oral y que lo apuntaba como cómplice directo de la última dictadura cívico militar. Las audiencias nunca comenzaron y en el medio quedaron los testigos. 

María Elena Miloslavich era sólo una de las más de 200 personas que tenían historias que comprometían críticamente a Zitelli y otros trece ex policías. En diálogo con Radio Casilda, la mujer afirmó: "No me alegra la muerte de nadie, me hubiese encantado que se lo enjuicie y poder aportar mi testimonio".

La casildense fue un persona muy apegada a la familia de Eduardo Bracaccini y reveló que la madre del joven asesinado 1977 recurría frecuentemente a la persona del que era cura de la ciudad, para rogarle protección divina a su hijo. Por esa razón sostiene que fue partícipe de su desaparición y posterior asesinato.

"Siento un profundo respeto por todas las religiones, especialmente por la católica. Hubo muchos sacerdotes y monjas que se la jugaron por el pueblo", agregó Miloslavich. Al mismo tiempo entendió que los procesos judiciales no se hicieron a tiempo y sólo se espero a que "la naturaleza les resolviera el problema".

Feced III fue elevada a juicio oral en los primeros meses del 2017 e iba a marcar una antecedente a nivel provincial. Puesto que hubiese sido la primera vez que un ex capellán fuera enjuiciado en Santa Fe y el segundo en todo el territorio nacional.