Sandra suele ir al cementerio los domingos a la mañana. Lleva flores a sus seres queridos, para recordarlos y dejar una ofrenda como lo hacen casi todas las personas que pisan el lugar. La excepción apareció este fin de semana cuando la vecina escuchó música a alto volumen y se encontró con jóvenes alcoholizados y de fiesta.

Tamaña sorpresa la dejó atónita. Mientras estaba en el nicho de un familiar, se encontraba a distancia de la increíble situación con la que se dio de frente, ya que eligió el camino techado y no la calle principal para retirarse. Allí vio en medio del pasillo a tres hombres y dos mujeres, fumando, tomando fernet y escuchando cumbia.

"Nos quedamos muy asombrados con la situación. Le dejé flores a mi padre, seguimos, vimos que venía un sepelio y le comenté la situación a uno de los encargados para se dirija al lugar o vaya la policía. Cada uno recuerda a su ser querido como quiera, pero me parece que no es lugar para recordarlo de esa manera. No se si era eso o simplemente estaban fumando, tomando y escuchando música ahí", relató Sandra en Radio Casilda.

 

Al margen de la situación extraña, no deja de ser un hecho más de las anomalías que se dan en el Cementerio de la ciudad. Ya hubo robos de pertenencias a los visitantes y desde ya, faltantes de ofrendas y placas recordatorias.