Los centros vecinales son el primer contacto que tienen a la mano los habitantes de los barrios de Casilda. De todos modos, no es una tarea sencilla mantener el entusiasmo y la vida institucional latentes. Una de las agrupaciones que está en plena labor de reactivar su participación societaria es la Vecinal San Carlos-Timmerman. 

Actualmente, el registro marca un declive notorio de socios que se acentuó a partir del año 2005, cuando la institución dejó de poseer la personería jurídica. En estos momentos no llegan a cien las personas que mensualmente abonan una mínima cuota para colaborar con las arcas. 

Desde el seno de la comisión directiva ya se pusieron en contacto con la Municipalidad de Casilda y, a través de un representante legal, buscarán que al institución vuelva a tener la facultad de contraer obligaciones. “Vamos a demostrarle a los vecinos de San Carlos y Timmerman que estamos trabajando bien, sólo es cuestión de terminar de acomodar algunos asuntos”, admitió Mario Duks, presidente de la Vecinal.

Una vez que recuperen la personería jurídica, la idea es encarar un proyecto que ayude a recuperar los 500 socios que alguna vez tuvo la institución. El número es ambicioso para una ciudad que posee 40 mil habitantes, pero en San Carlos están seguro que las actividades y talleres que ofrecen harán que los ciudadanos vuelvan a confiar en ellos.