La zona lindera a la Ruta 33 es un caso particular. Hace 30 años era una zona rural, con el tiempo cambió de rótulo a sub-rural y más tarde a sub-urbano. La cuestión radica en que hace dos años, los habitantes del lugar pagan el API en categoría “urbano” a pesar de no tener cloacas, agua corriente ni alumbrado público. Es más, las alrededor de 30 familias que reside en esa zona de quintas, se apoyan más en el peaje que en la Municipalidad.

Analía, una de las primeras en instalarse entre el kilómetro 742 y 745, explicó cuál es su reclamo en Radio Casilda. “Antiguamente yo pagaba $300 a $500, hoy estamos en $2800. En diez meses se hicieron saltos cuantitativos increíbles. No tengo servicios ni la mejor propiedad de Casilda. Yo vivo hace 25 años, proyecté el loteo y sé todo el mecanismo de haber pasado de rural a sub-rural, pero que lo configuren como urbano es una mentira”, afirmó la vecina.

La mayoría de los lugareños acuerda con la versión de Analía y van a apoyarla en el reclamo. De hecho, ya está presentada una carta dirigida a la dependencia de Catastro e Información Territorial en la que se desempeña el ingeniero Javier Fierro. A través de la misma se pide una ratificación o rectificación de la categoría del impuesto “inmobiliario urbano”, donde no hay servicios básicos.

El conflicto de fondo, los vecinos lo tienen con la administración provincial, ya que municipalmente está contemplada como zona sub-urbana. En las próximas semanas, habrá una respuesta. El caso, está abierto.