Darío Gilgli es casildense, tiene actualmente 65 años y tal como explicó al comienzo de la conversación con Primera Data, programa de Radio Casilda, se encuentra sano y sin ninguna complicación de salud. "Ni si quiera presión", menciona para dar a conocer su vital estado. De todas manera, hoy es uno de los casos recuperados para Covid 19.

En primera instancia, manifiesta que después de lo vivido, hoy transita la vida "con cierta sensibilidad", y asegura que esto se da "al menos con los que la pasamos mal, es como que tratamos de borrar lo que pasó, pero en este caso creo que vale la pena, que podemos ayudar a la conciencia de la gente".

Se desempeña en tareas de seguridad y vigilancia por lo que desde un comienzo, fue trabajador esencial. "Prestamos servicios en distintos lugares, empresas, comercios e instituciones, haciendo esa actividad, donde la probabilidad de contagiase está, y es justamente donde me contagié", señala.

Relata que "un par de días después de tener síntomas" y conocer el resultado, "caí en cama con dolores corporales, fiebre y diarrea". Como su situación comenzaba a agravarse, "la infectóloga me indicó la internación porque se estaba poniendo difícil. Fui a parar al Sanatorio Primordial donde estuve 16 días internados".

Según comentó "estuve 22 días con diarrea, 15 días con fiebre, había perdido gusto y olfato en una situación muy difícil y mala", destacando que solo tenía contacto con personal médico y de enfermería pero durante lapsos de tiempos mínimos, ya que era algo de mucho riesgo.

"Creo que a veces es difícil poder explicar realmente lo que pasó o como fue, pero esa estancia en el sanatorio, en esa sala, fue como una tortura, muy difícil, porque uno está mal, porque uno se siente mal, le duele todo, siempre con fiebre y diarrea y síntomas, y la incertidumbre de saber cual es la evolución de lo que a uno le está ocurriendo", señala.

A la hora de ser consultado por quienes lo atendieron, reiteró en varias oportunidades los siguiente: "Tengo que sacarme el sombrero para los médicos, enfermeros, mucamas, la atención ha sido excelente y creo que profesionalmente han hecho todo o que debían hacer para que los resultados sean como fueron y sacarme de esa situación".

Plasma, la decisión que había que tomar

"Llegó el día en el que había que decidir el tema de la colocación del plasma y pasaba del estado en el que estaba, al de gravedad mayor. Uno de los médicos, con quien nos hicimos hasta 'cumpa' ahí adentro, porque hablábamos y compartíamos una serie de cosas, que fue muy franco, sincero y profesional, me explicaba como eran la cosas", recita.

Y suma: "La noche antes de la colocación del plasma que tenían que trasladarme a otro lugar, me dijo que al día siguiente iba a haber estudios para ver como estábamos y en el caso que sigan las cosas así, íbamos al plasma".

Al día siguiente, "viene con los resultados y me cuenta que la situación estaba declinando, que la fiebre estaba bajando, que la tomografía había dado que la neumonía no había subido y una serie de datos como diciéndome que estábamos en una caída de los efectos del virus".

Darío sigue contando y asegura haberle pedido un consejo a ese médico que para él, ya era un amigo respecto a la infusión o no de plasma. Este le manifiesta: "Si vos te quedas acá, yo te saco vivo, a lo que yo le respondo que confiaba en él, como lo había hecho hasta ahora". A partir de ese momento, el cambio para bien fue mucho más notorio.

Sentimientos fuertes, devastadores

El paso de la enfermedad, "es muy angustiante, es terriblemente enloquecedor por un montón de razones, fundamentalmente por los hijos, la familia, el sufrimiento de todos los que rodean a uno", y explica que es "porque reciben un parte diario de la situación pero totalmente frío, y ellos sabían en el fondo, porque después me lo han contado, que yo estaba sufriendo mucho más que eso, es una situación muy difícil por la que nadie tendía que pasar, es una enfermedad muy seria".

Cambiar de perspectiva el agradecimiento

Para concluir, el entrevistado pidió un momento para darle las gracias a las personas que deciden protegerse y hacer algo por el bien común. "Hay muchísima gente, la mayor parte de la gente de esta ciudad y de este país, que se está cuidando, hablamos siempre de los que se reúnen, de los que no se cuidan o los que no tienen conciencia, pero hablamos muy poco de los que están encerrados y se están cuidando", detalló.