Como es habitual, la Universidad Católica presentó un informe en el que se explican las condiciones de vida de muchas personas de nuestro país. En este caso, de dicha presentación referida al tercer trimestre, surge que 20,3 millones de personas no pueden acceder a todos los alimentos básicos, al sistema de salud y a la vivienda digna.

Por su parte, registra que unos 2,7 millones están sin empleo. La cifra mencionada por la UCA en relación directa con la pobreza, es que la misma asciende hoy día a un 44,2%. "Marca un incremento de la pobreza que llegó al 44,2% en la población, como de la indigencia, que son los más pobres entre los pobres", fue el primer aporte en Radio Casilda de Eduardo Donza, miembro del Observatorio de la Deuda Social Argentina.

Como parte del organismo perteneciente a dicha Universidad y que aporta los números relatados, el entrevistado manifestó que la vara se da en que "las familias a las que lo que le ingresa no le alcanzan para una supuesta canasta alimentaria", son las que se suman hasta llegar al actual preocupante porcentaje.

Entre sus dichos, señaló: "Esto se da en el contexto de pandemia e imposibilidad de producir y trabajar por la cuarentena, pero lo más serio es que en Argentina venimos de una cuestión estructural (de pobreza). Nosotros tenemos un problema estructural y estos hechos nos afectan mucho más, agravan los indicadores y el hecho de la recuperación, va a ser más compleja que en otros países".

Y agregó: "Esto es un golpe muy fuerte y nos agarra a la Argentina mal parada, con una cuestión que siempre marcamos mucho, que es la pobreza estructural". Para aportar aún más claridad, continuó su explicación diciendo: "Si uno analiza a largo plazo, en el 2002 en salida de las políticas neoliberales del 2001, teníamos un 52% de población en situación de pobreza y un 21% de desocupación".

"Esto mejora hasta el año 2008/09, -suma-, y ahí se estacan las mejoras". Donza refirió que como país "tenemos algo que podemos denominar un núcleo duro de la pobreza, que es un 25% de la población y con una obviedad total, porque no es que los argentinos nos turnamos para ser pobres, sino que son siempre las mismas familias y personas".

A las cuales definió como "una tercera generación que no ve que el esfuerzo de los padres y de sus abuelos sea retribuido, que van quedando por fuera, no solo de un sistema laboral de calidad y de distribución, sino también de muchas normas sociales de convivencia".

En lo que respecta a prestaciones sociales (Asignación Universal por Hijo, IFE, entre otras), confió que "son necesarias pero no alcanza para salir de esto si no se reactiva el mercado de trabajo, y eso si tiene que quedar claro. Para que se reactive tiene mejorar la estructura productiva en argentina, la calidad y la cantidad de bienes y servicios".

A modo de ejemplo sentenció que "no es una cuestión de en la misma torta, cortar las porciones con diferentes tamaño para cada uno, sino que hay que agrandar la torta", y amplió su pensar con la siguiente apuesta: "Diseñarñar una política de Estado que apunte a la producción del trabajo".

 

Eduardo Donza, investigador de la UCA.