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"El acoso se naturaliza, a mí llegó a darme pánico entrar a la comisaría"

La encuesta sobre violencia de género en las fuerzas de seguridad provinciales puso de relieve notorias inequidades al interior de la Policía de Santa Fe, donde trabajan alrededor de 4000 mujeres.  Hostilidades varias, acoso laboral, sexual, traslados e imposiciones que no contemplan maternidad, lactancia ni siquiera el hecho de que la mitad de esas agentes estatales son jefas de hogar o madres solteras.

“Muchas compañeras, al encuestarlas, nos contaron situaciones puntuales, de discriminación, casos de pérdidas de embarazos, o de partos prematuros, de chicos con autismo. No está comprobado que haya una relación causal, pero es un dato para atender. Alguna consecuencia puede haber en una mamá viajando varios kilómetros día por medio para ir a trabajar, dormir en el colectivo, hacer dedo, quedarse dos días, afrontar los recargos de servicio por eventos fuera del horario”, reflexionó María, miembro de la Red de Mujeres Policías que hizo el relevamiento entre julio y setiembre, entre 300 casos de empleadas de la fuerza, del Servicio Penitenciario y del Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias (Iapip).

Un rasgo saliente del sondeo es la falta de sanciones por parte del Ministerio de Seguridad a las denuncias por violencia de género. El 86% de los casos relevados de acoso laboral y sexual por parte de jefes y compañeros de fuerza no tuvo resolución por parte de las autoridades, y ese panorama desalienta las denuncias y lleva a la resignación de quienes la padecen.

“La falta de sanciones es una decisión política de no avanzar. Recién ahora la ley Micaela tiene media sanción”, comentó María en diálogo con Rosarioplus.com acerca de la legislación que su colectivo promovió junto a diputadas como Silvia Augsburger, Alicia Gutiérrez y Verónica Benas. Esa ley impondrá la capacitación obligatoria de todos los agentes del Estado provincial en perspectiva de género.

“Nos falta avanzar mucho culturalmente. La Policía es la institución más patriarcal y arcaica. Nos falta ser reconocidas como trabajadoras y trabajadores. El gobierno debería ser el primero en reconocernos como trabajadores ya que no se nos permite sindicalizarnos”, analizó.

“La mayoría de las compañeras denuncian cuando el acoso ya es grave y afectar de manera considerable. A mí me pasó de parte de una jefa, y no podía entrar a la comisaría, me daba pánico. No denuncié esa situación porque pensé que esa mujer iba a entender lo que me pasaba, que tal vez ella sufría algo igual con otro superior”, develó la oficial santafesina cuya identidad se mantiene en reserva para evitarle posibles represalias.  Se sabe, la actividad de la Red no cae bien ni entre las autoridades de la Policía de Santa Fe ni tampoco en el Ministerio de Seguridad provincial.

“Hay muchas cosas que están naturalizadas y no debería ser así. Pero ocurre que muchas mujeres policías  asumen una actitud patriarcal para no quedar excluidas (de la posibilidad de ascenso), si no no habría mujeres jefas”, razonó. “A la que no cumple un papel autoritario, patriarcal –continuó María–, se le considera que no cumple con las expectativas”, dijo.

La encuesta echó luz sobre una realidad siempre oculta detrás del hermetismo natural  de todas las fuerzas de seguridad. Según esta portavoz consultada, la revelación es necesaria aunque le resulte incómoda al poder que interpela. “Si una empleada policial está contenida laboralmente, trabajará mucho mejor por la seguridad de la sociedad y no habría tantas carpetas médicas dando vuelta”, simplificó la fuente.

El enfrentamiento es constante. “Una con los años se acostumbra a escuchar frases como ‘¿Para qué tienen hijos?’, o ‘¿Para qué entraron a la Policía si saben que tienen toda la provincia para recorrer?’ Comentarios muy machistas, muy patriarcales”, reprobó la trabajadora policial. Y al ser preguntada por esa naturalización de la discriminación de género, respondió lacónica: “Es que nunca ocurrió que la institución sancionara a un jefe por esas cosas. Incluso, sé del caso de una compañera que denunció y fue ella la que terminó imputada y pagando daños y perjuicios”.

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