Cerca de las 21.30 de este viernes se precipitó una tormenta de considerable magnitud que generó inconvenientes en varios puntos de la ciudad. El cuerpo activo de Bomberos Voluntarios seguía trabajando hasta la madrugada de este sábado para desobstruir algunas arterias. En tanto que en Arequito se reportaron ráfagas que superaron los 80 kilómetros por hora y leve caída de granizo.

La noche fue agitada para los uniformados, quienes trabajaron con tres dotaciones atendiendo reclamos, aunque con personal reducido por el protocolo Covid. Hasta la medianoche se habían atendido al menos ocho reclamos, quedaban otros tantos y la tarea continuaba. Fundamentalmente se hacía foco sobre caídas de árboles, cableado y hasta voladuras de techos de chapa.

En Buenos Aires al 2100, pleno centro de la ciudad, se había anunciado el desmoronamiento de un árbol. En tanto que en Urquiza, entre Zeballos y Tucumán, había preocupación por una gran lámina de chapa caída sobre un vehículo. Además, los uniformados trabajaron para liberar la ruta 33, de camino hacia el Casilda Golf Club, en el límite con Departamento San Lorenzo.

Los daños ocasionados por la tormenta generaron un corte de energía eléctrica prácticamente total, que se fue reponiendo con el correr de las horas. También se veía afectado el normal funcionamiento del agua potable hasta esta misma mañana.

También se sintió en Arequito

La vecina localidad también vio el cimbronazo de cerca. En primer término, el viento causó temor. Se registró una gran caída de agua en poco tiempo y hasta se reportaron sectores donde se vio granizo.

El cuartel de Bomberos Voluntarios arequitense hizo saber que sus cuadrillas atendieron en los daños que se vieron en la vía pública, aunque los mismos resultaron ser leves.

Las calles de Arequito luego de la tormenta.