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El elenco argentino vive un momento de alta complejidad. Tras dos jornadas sin triunfos y con rendimientos que cuentan más en el debe que en el haber, el plantel se siente virtualmente eliminado. Bajo desde lo anímico, aún con una fecha por jugar, aguarda por un resultado ajeno que lo cargue de energía de cara al próximo martes.

Los dirigidos por Jorge Sampaoli se verán las caras a las 16.45 en Bronnisty -cuatro horas menos en Argentina-, es decir, momentos antes en que Islandia y Nigeria decretarán parte de su suerte tras la dura derrota frente a Croacia. Si bien realizarán tareas regenerativas, las charlas serán más valiosas.

El semblante de los jugadores en la noche de Nizhny fue de eliminación. Golpeó tanto el resultado como la forma y ante la presión latente que sufría este grupo, no hizo más que acrecentar las dudas y hacer mella en la dinamitada confianza argentina.

Para que la selección tenga cifradas esperanzas de clasificarse a octavos en el segundo puesto del grupo D, esta tarde necesita que se dé un empate o una victoria africana. Si se impone Islandia, le saca tres puntos y más de tres goles en la diferencia. Eso obliga a que albiceleste golee a Nigeria en San Petersburgo y espere una contundente victoria croata. Ese terreno es meramente especulativo. Por ahora, la realidad es oscura y en el horizonte solo se ven muchas sombras y pocas luces.