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La historia se repite en el sector lindero al barrio San Carlos, justo donde el bulevar Villada llega a su punto de culminación antes de transformarse en camino rural. En esa zona de la ciudad, sus habitantes pusieron otra vez el grito en el cielo por el incordio que ocasionan las cloacas rebalsadas y el mal aroma que se genera dentro y fuera de los domicilios. Exigen pronta respuesta.

Las escenas que encontraron los vecinos durante esta semana no distan demasiado de lo que, según ellos, vienen padeciendo hace rato. Las napas de la zona se volvieron a colapsar. Y hasta el día miércoles los baños estaban tapados continuamente y el agua de las piletas taradaba minutos en bajar su nivel.

En noviembre, ya hubo una advertencia y el personal de Aguas Santafesina tuvo poner dos bombas en la esquina de bulevar 9 de Julio para intentar drenar el agua servida hacia el zanjón. Aparentemente fue sólo una solución provisoria y ahora el mal tiempo trajo los mismos inconvenientes.

El mal olor y la suciedad se pueden sentir no sólo en el barrio UOM, sino también en los alrededores, con veredas repletas de basura y agua que estanca durante horas antes de escurrirse.